Bioética. Introducción. (Spanish)

Charles SUSANNE
Universidad Libre de Bruselas
Sábado 28 de agosto de 2010
por  cilalp_france
popularidad : 1%

En muchísimas ocasiones en la historia, las ciencias naturales han sido relacionadas con mensajes « peligrosos » para la percepción de la persona humana y para el orden social. La tierra ya no es el centro del universo ; Europa ya no es el centro del mundo; en el mundo y la sociedad ya no manda ningún orden cosmológico ni religioso particular. Los principios de la evolución paleontológica humana no son diferentes de los de la evolución de los animales; el ADN se basa en el mismo código genético para el conjunto de los seres vivos y compartimos el 99,5 % de la información genética con los chimpancés. Aparece también que la noción de conciencia abarca realidades tan diversas como la memoria, la percepción, la atención, las emociones, … y hasta el pensamiento humano es objeto de numerosas investigaciones.

La vida es biológica.

La biología está en el centro de muchas controversias . La evolución biológica es percibida como un peligro para las creencias religiosas. La biología asimismo molesta a los que en la esfera política no quieren que la investigación científica occidental demistifique la vida (humana) y a los que siguen sacralizando la vida.

Quien quiera analizar detenidamente la historia de la biología será sorprendido por el hiato existente entre los progresos de la ciencia y el debate filosófico que rodea esos progresos, así como el estado del conocimiento en el campo de la biología. Los debates (¿enfrentamientos ?) entre evolucionismo y creacionismo, progreso y azar, materialismo y espiritualismo e incluso los debates relativos al respeto a la dimensión humana casi no han sido actualizado en función de los conocimientos modernos.

La vida es biológica, hasta química, y hoy gracias a las nanotecnologías, también física. La vida se reduce a los mecanismos vivos de una célula, al control del código genético del ADN, a la regulación de la síntesis de las proteínas, … Un mejor conocimiento de estos mecanismos contribuye a una mejor comprensión de las funciones vitales.

La vida humana

La biología nos ha llevado entonces a una mejor descripción de la vida humana. Los mecanismos vitales han sido reducidos a los mecanismos vitales de una célula, al control del código genético, a la regulación de la síntesis de las proteínas: de la biología hemos pasado a la química y a la física. Conscientemente o no los debates bioéticos encuentran su origen en esta demistificación de la vida humana.

Sin embargo definir la vida humana o la de una persona humana implica ir más allá de los criterios únicamente biológicos, excepto quizás si se considera que la humanidad de la persona se relaciona con causas metafísicas. Al contrario, consideramos que en el caso del ser humano, hay que distinguir la vida biológica de la humana consciente e/o del reconocimiento social de esta vida.

Para decirlo de otra manera : o se adopta una definición metafísica, o se concibe la vida como un continuo biológico.

Algunos proponen un “derecho a la vida”, lo que en realidad es un derecho absoluto y metafísico, estrechamente ligado a la idea según la cual la vida sería un don de dios. La concepción, la fusión del óvulo y del espermatozoide, se consideran el principio de la vida humana. Esa fertilización incluso se llega a considerar como sagrada, dogma que naturalmente tiene consecuencias “biológicas”, como la que consiste en considerar que el óvulo fecundado ya es una persona, que se debe prohibir la fecundación in vitro, que el aborto es inmoral, igual que la contracepción.

El biologista sólo puede constatar lo siguiente:
- 1) Las características químicas y físicas de la vida humana no difieren en nada de las de la vida en general ni de las de la vida animal en particular.
- 2) El óvulo, fecundado o no, no posee ninguna característica vital excepcional.
- 3) Los primeros estadios del desarrollo embrionario no difieren entre el caso humano y los demás.
- 4) El desarrollo anatómico se puede describir y seguir fácilmente y lo que resulta más difícil definir es la maduración.

En realidad, la vida consiste en un continuo, y carecemos de cualquier base científica para definir el principio de la vida (humana). La definición de la vida humana es, por consiguiente, totalmente arbitraria.

Resulta entonces normal, fuera de los dogmas filosóficos susmencionados, definir la vida humana en función ya no de criterios biológicos sino de criterios sociales, entre los cuales la voluntad de dar vida.

Problemas bioéticos actuales

En el debate bioético, el problema de la definicion de la vida y de la muerte sigue siendo esencial, desde el aborto hasta la eutanasia, pasando por la fecundación in vitro, la madre portadora, los animales transgénicos, el consejo y el diagnóstico prenatal y quizás mañana la terapia génica.

Parece lógico que el hombre, en su lucha contra las fuerzas naturales, utilice sus capacidades reproductivas de una manera no animal; una reproducción planificada e intencional debe resultar natural para seres racionales. No admitir este principio significa dar crédito a premicias teológicas, como la idea de que el acto sexual sin viso de procreación es un rechazo del principio divino. Admitirlo, por el contrario, significa hacer del hombre y de su porvenir individual o colectivo la única dimensión que el legislador debe considerar en el momento de elaborar normas jurídicas, especialmente las que se aplican a comportamientos humanos o a la repartición de los créditos de la investigación científica.

La utilización de tecnologías para tener hijos deseados corresponde a un blanco de la Humanidad para volverla más fraternal con personas moralmente responsables, mientras que según argumentaciones teológicas e ideológicas, esas tecnologías son inmorales. El aumento de nuestros conocimientos biológicos y tecnológicos hará más factibles nuestros deseos de programación de una parentalidad libre y responsable, así como la conciencia que de ello tenemos. La libertad de pensar, y en este campo particularmente, implica una libertad de elección filosófica e igualmente implica que un grupo religioso no pueda imponer directamente o no, su ley. La sexualidad engendra prejuicios presentados como verdades cuando en realidad los comportamientos sexuales íntimos pertenecen a los individuos y su valoración moral es variable en el espacio y en el tiempo.

Tenemos entonces que concluir de manera no específica. La multiplicidad de tomas de posición morales implica el respeto y la tolerancia hacia este pluralismo y nos remite a los principios de igualdad, libertad y fraternidad.

Para ello es imprescindible la voluntad política de impedir la manipulación de los espíritus y la ocultación de los problemas. Esta voluntad no siempre está presente ya que el debate acerca de la definición del estatuto del embrio resulta inseparable de la idea de la muerte con todas sus implicaciones filosóficas. Es el caso por ejemplo en los debates sobre la interrupción voluntaria del embarazo, la fertilización in vitro, los embriones supernumerarios, el diagnóstico preimplatacional, el consejo genético y mañana la terapia génica así como la eutanasia.

Una reproducción planificada y conciente o la utilización de medios de reproducción “artificiales” son a veces rechazados en nombre de argumentos religiosos o teológicos mientras parecen naturales a unos seres racionales. Las mismas argumentaciones califican de inmorales unas técnicas que permiten llegar a la planificación del hijo deseado. Nos parece que existe, contra estas posturas teológicas, un amplio consenso secular para considerar como moral y responsables la programación de la reproducción. Los recientes progresos biológicos y las técnicas que se van a desarrollar sin duda en el futuro sólo pueden consolidar esa aspiración a una reproducción voluntaria y deseada.

Los progresos científicos, societales y morales están mutualmente relacionados: aunque no se pueda vincularlos de manera estrictamente causal, la humanidad ya ha podido comprobar que existe una verdadera solidaridad entre esos progresos. Se conculca libertades mucho más por oscurantismo que por exceso de saber científico.


Documentos adjuntos a este artículo

programme Espagnol
programme Espagnol

Anuncios

“Secular views in bioethics” Review and Prospects

INTERNATIONAL SYMPOSIUM

Friday, September 30th 2011

Saturday, October 1st , 2011

Campus Universitat de Barcelona

Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona

Avda. Diagonal, 684

08034-BARCELO A

Under the auspices of the Observatori de Bioetica i dret and of the Faculte de Droit, universitat de Barcelona (Prof. Maria Casado and Albert Royes)

- Registration form and support – Barcelona symposium

- Registration form and payment (at the order of Libre Pensée) send to : Libre Pensée 10/12 rue des Fossés St Jacques 75005 Paris, France

- Symposium registration + proceedings : 20 €
- Support (50 € and more)

See all the informations in English, French, Spanish, Catalan, Portugais, Neerlandais, Greek